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Conoce los síntomas de la fatiga crónica

Los síntomas de la fatiga crónica pueden variar en intensidad, pero algunos pueden llegar a ser incapacitantes; por lo que el tratamiento debe centrarse en resolver los síntomas más problemáticos.

Problemas de sueño

Los problemas más frecuentes son dificultad para conciliar el sueño, somnolencia excesiva, despertarse frecuentemente durante la noche o espasmos musculares, cuestiones que generan mayor fatiga reseñó el portal Diabetes, Bienestar y Salud.

¿Qué hacer? En estos casos, los Médicos aseguran que mejorar los hábitos de sueño puede contribuir a desaparecer estos problemas. Por lo que aconsejan:

– Establecer una rutina para ir a la cama.
– Evitar dormir la siesta por las tardes.
– Relajarse antes de acostarse.
– Usar la cama exclusivamente para dormir y los momentos íntimos.
– Evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco horas antes de dormir.

Problemas de memoria

La falta de concentración y el olvido de las cosas son dos síntomas muy comunes en las personas con fatiga crónica.

¿Qué hacer? Además de utilizar agendas, calendarios y manuales escritos, los especialistas recomiendan practicar técnicas de relajación y meditación, así como estimular la mente con juegos de palabras, rompecabezas, cartas o memoramas.

Depresión y ansiedad

Asimilar la idea de que se padece una enfermedad crónica como este tipo de fatiga puede provocar tanto ansiedad como depresión. Sin embargo, para el tratamiento de la depresión, los Médicos son muy cautelosos al prescribir antidepresivos, pues algunos pueden empeorar los síntomas de la fatiga crónica.

¿Qué hacer? Para aliviar la ansiedad y generar una sensación de bienestar que evite caer en depresión, los especialistas sugieren realizar técnicas de relajación muscular y respiración profunda, además de practicar Yoga o Tai Chi.

Descubren origen biológico de la fibromialgia

El hallazgo puede ser una oportunidad de afinar los criterios diagnósticos y de conseguir nuevos medicamentos que alivien esta patología caracterizada por dolores y fatiga

MARILUZ GENTILE22 DE AGOSTO 2013 – 04:44 AM

Por años se había creído que la fibromialgia era una enfermedad con un origen psicosomático o “emocional”. Actualmente los tratamientos que se utilizan para dar cierto alivio a los afectados actúan dentro del cerebro donde se ha detectado hiperactividad de origen desconocido. Pero sólo hasta ahora una investigación parece haber encontrado que esta patología, caracterizada por dolores y fatiga, tiene una causa biológica.

El estudio del Albany Medical College y el Integrated Tissue Dinámica LCC (Intidyn) de Estados Unidos, publicado en la revista Pain Medicine en junio pasado, plantea que la fibromialgia se produce por un exceso de las fibras nerviosas sensoriales alrededor de estructuras vasculares especializadas que existen en la piel de las manos y los pies.

“Habíamos pensado que estas terminaciones nerviosas sólo estaban involucradas en la regulación del flujo de sangre para controlar la temperatura corporal en un nivel subconsciente; sin embargo aquí tuvimos evidencia de que las terminaciones del vaso sanguíneo pueden contribuir a nuestro sentido consciente del tacto y también al dolor”, dijo Frank L. Rice, neurólogo y presidente de Intidyn, tras ser publicado el estudio.

El descubrimiento pudiera abrir la posibilidad de otros métodos de diagnóstico y de nuevas alternativas terapéuticas para una patología que apenas tiene tres fármacos aprobados por la FDA (Agencia Estadounidense para Drogas y Alimentos) para su tratamiento.

Los investigadores explican que la patología encontrada en estas válvulas de las manos podría estar interfiriendo en el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuerpo. Este flujo sanguíneo mal manejado podría ser la causa de los dolores musculares y de la sensación de fatiga que se piensa es producida por los bajos niveles de inflamación y la acumulación de ácido láctico (que suele producirse normalmente durante el ejercicio intenso) en los pacientes con fibromialgia.

Ante este hallazgo, Eloymar Rivero, anestesióloga venezolana, opina que en la fibromialgia “ciertamente hay un compromiso muscular importante y comienza a haber memoria de dolor o sensibilización en los músculos, donde incluso se remodelan los vasos sanguíneos a nivel periférico; pero definitivamente no hay una única causa para la enfermedad. Su origen ha pasado de ser netamente psicológico a ser multifactorial. Hoy día se considera que están involucrados factores neuroendocrinos, neurosensoriales, inmunológicos y hasta genéticos”.

Rivero indica que hasta ahora la hipótesis más aceptada son los fenómenos de memoria del dolor (conocidos como sensibilización central y periférica) en los cuales la interrupción del sueño profundo juega un papel fundamental, pues genera una disminución de la liberación de sustancias que regulan el dolor como la serotonina, y alteraciones de la hormona de crecimiento que restaura el tejido muscular y controla la percepción del dolor.

Enfermedad acompañada.El dolor es descrito como persistente, profundo y punzante, tanto así que el simple contacto con la ropa puede ser insoportable. Este suele ser el principal síntoma de la fibromialgia, síndrome reumatológico que es 7 veces más común en mujeres que en hombres y que suele aparecer entre los 20 y 50 años de edad.

Rivero indica que la comorbilidad o la presencia de otras patologías es común; por ejemplo, los pacientes con fibromialgia pueden padecer del síndrome de intestino irritable, fatiga, alteraciones en el sueño y otros problemas de carácter psicológico como ansiedad, depresión y dificultad de concentrarse.

Aunque la enfermedad no representa un riesgo para la vida del paciente, ni ocasiona daño muscular o articular, puede afectar todos los ámbitos personales. Uno de ellos es el laboral: más de 30% de los que sufren fibromialgia disminuyen sus horas de trabajo o lo cambian a uno que no sea tan exigente física o emocionalmente, según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, Internacional Association for the Study of Pain). Sin embargo, pueden espaciarse las crisis si se abordan de manera adecuada.

Un estudio de la IASP sobre cómo se sintieron las personas una década después de ser diagnosticadas, evidenció que la mayoría se sentía mejor luego de cambiar su estilo de vida y de recibir tratamiento. La proporción que continuaba trabajando tiempo completo era 9 de 10 personas.

La medicina tradicional se abre a las terapias creativas

250 profesionales de Tailandia, Australia, Chile o México intercambian experiencias sobre la   contribución de la música y las artes plásticas a los tratamientos médicos en el III Congreso de Terapias   Creativas.

Los expertos disertan sobre las aportaciones de estas disciplinas, cada vez más demandadas por los centros de salud, a la oncología pediátrica, el autismo, fibromialgia o cuidados paliativos.

 

El III Congreso Nacional de Terapias Creativas propone un acercamiento a estas disciplinas que han ganado su espacio en los centros de salud tradicionales. Para ello más de 250 profesionales de Tailandia, Australia, Chile, Méjico y España ofrecerán un recorrido por las diversas aplicaciones de estas terapias y su contribución al tratamiento en procesos de oncología pediátrica, autismo, cuidados paliativos o fibromialgia. “Treinta años atrás era anecdótica nuestra presencia en los centros de salud, ahora es algo aceptado y normalizado. Los hospitales están muy abiertos a incluir nuestras terapias. Reclaman nuestros tratamientos y estas experiencias son objeto de tesis doctorales y multitud de trabajos científicos”, explica el miembro fundador del Comité Europeo de Musicoterapia y Director del Instituto de Musicoterapia ReCreArte de Vitoria, Patxi del Campo.

La propia Escuela de Enfermería de la UPV  ha incluido en el currículo de sus alumnos cursos especializados sobre terapias alternativas.  “Una persona enferma suele ser una persona aislada y este cerramiento contribuye aún más a su deterioro. Nosotros le facilitamos a expresarse y a integrarse al entorno. El sujeto conecta con su mundo emocional y lo exterioriza. Ese proceso conlleva un mayor bienestar psicológico que ayuda  a su recuperación” aclara el musicoterapeuta.

En busca de la regulación de la profesión

Los campos de intervención se han ampliado también hacia trabajos relacionados con la salud en el ámbito carcelario o las necesidades educativas especiales. “Es un lenguaje más. A través de las palabras llegas hasta un punto que ya no puedes traspasar. Pero con la música se consigue superar esa frontera y te permite continuar con el proceso transformador”.

El congreso se celebra en el Palacio Europa desde el 11 al 14 de julio y en paralelo al programa científico los participantes van a desarrollar diversas actividades como conciertos, performances y exposiciones.  También se impartirán charlas sobre el intrusismo o la validación de las diversas formaciones por parte de la administración ya que en España estos estudios no están reglados. “A nivel europeo sí existe una titulación que otorga una universidad de Dinamarca pero en España estamos pendientes de la regulación de esta profesión”, manifestaban los organizadores.

Dos hospitales públicos aplican ya terapias de sanación con las manos

Médicos y enfermeras del 12 de Octubre dan clases de ‘reiki’. El Ramón y Cajal utiliza esta técnica en pacientes con cáncer.
Cuando la doctora Araceli García propuso en el hospital 12 de Octubre, donde trabaja como cirujana pediátrica, una charla informativa sobre el reiki –terapia japonesa que sana con las manos– barajó por un segundo la posibilidad de que la tomaran por loca. “Pero pensé que estaba presentando algo que a mí me había servido para encontrarme mejor y se me quitó el miedo al rechazo”, cuenta.

Consiste en canalizar la energía hacia un punto del cuerpo, colocando las manos encima

La charla, a cargo del presidente de la Federación Española de Reiki, John Curtin, tuvo lugar en enero y fue un éxito. Tanto que, desde verano, más de cien médicos y enfermeras han sido formados en el hospital para dar reiki.

“Reiki significa energía universal”, explica Curtin. “Es un método de sanación natural que consiste en canalizar energía hacia un punto del cuerpo, colocando las manos encima. El reiki no cura por sí mismo, pero fortalece nuestra capacidad autocurativa”.

Estudio científico

La doctora Araceli García ya ve cómo sus compañeros se aplican reiki unos a otros para tratar, por ejemplo, dolores de cabeza. “Y algunas enfermeras, con más experiencia, lo usan para ayudar a dormir a niños hospitalizados”, explica.

En el otro extremo de Madrid, los pacientes oncológicos del Ramón y Cajal llevan tres años recibiendo sesiones de reiki cada martes gracias a la asociación Alaia, que se ocupa de los paciente terminales. Justo este otoño, el hospital ha autorizado una investigación sobre los efectos del reiki.

Queremos revestirlo de un carácter más científico

«Hemos comprobado que este tratamiento tiene un efecto muy beneficioso en los pacientes, así que ahora queremos revestirlo de un carácter más científico y, por eso, vamos a realizar el proyecto, para tratar de objetivar el efecto favorable de esta técnica», explica el responsable del atención al paciente, Luis Carlos Martínez Aguado.

La sección de enfermería será la encargada de realizar un estudio que durará seis meses y que el hospital espera que sirva para convencer a los escépticos y extender el reiki a otras áreas médicas.

El ‘boom’ de la medicina natural

La introducción de terapias naturales en los hospitales para mejorar el estado de salud de los pacientes es una corriente internacional. En Madrid, la Universidad Complutense acoge desde hoy y hasta el domingo, en la Facultad de Medicina y el Hospital Clínico San Carlos, las IV Jornadas sobre el control de las emociones con Flores de Bach para profesionales sanitarios. Por unos días, los médicos no hablarán de aspirinas, sino de estas esencias florales que se muestran como una opción inocua y de gran efectividad para afrontar trastornos emocionales como el estrés, las fobias, el insomnio o la ansiedad.

A los hombres generalmente no se les diagnostica fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad compleja de diagnosticar y de tratar. Hasta el momento no existe ninguna prueba de diagnóstico para establecer la afección, tampoco hay cura y, por otro lado, muchos de los síntomas de la fibromialgia, tales como dolor, cansancio, problemas para dormir y dificultades con la memoria y el ánimo, pueden coincidir o confundirse con los de otras afecciones.
Un nuevo estudio de Mayo Clinic plantea que en muchas personas no se diagnostica la fibromialgia, sobre todo en los hombres. Los resultados aparecen en la edición electrónica de la revista “Arthritis Care & Research” (Atención e Investigación sobre la Artritis).
La Dra. Ann Vincent, autora principal del estudio y directora médica de la Clínica de Mayo Clinic para Fibromialgia y Cansancio Crónico, dice que es necesario investigar más y especialmente la razón por la que se diagnosticó menos fibromialgia entre los hombres pese a la presencia de los síntomas.
“Probablemente los proveedores de atención médica no consideran este diagnóstico cuando tienen frente a frente a un paciente masculino con dolor músculo-esquelético y cansancio”, anota la Dra. Vincent. “Es preciso explorar más estos resultados”.
Los científicos se enfocaron en el condado de Olmsted, Minnesota, sede de un banco integral de expedientes médicos conocido como el Proyecto Epidemiológico de Rochester, y emplearon varios métodos para intentar descubrir cuántas personas mayores de 21 años padecían fibromialgia.
El proyecto epidemiológico permitió identificar a poco más de tres mil pacientes que aparentemente tenían fibromialgia, aunque sólo se había documentado la enfermedad en alrededor de la tercera parte de ellos. Esa cantidad correspondía al 1,1 por ciento de la población mayor de 21 años del condado.
En el segundo método, los científicos encuestaron aleatoriamente a personas adultas del condado de Olmsted, empleando el criterio de la encuesta para investigación sobre la fibromialgia del Colegio Americano de Reumatología. Dicho criterio incluye las características distintivas de la fibromialgia, tales como dolor y sensibilidad ampliamente diseminada, cansancio, sensación de no haber descansado al despertar, problemas con la memoria o con el pensamiento, y depresión o ansiedad, entre otros síntomas. De las 830 personas que participaron en la encuesta, 44 encajaban dentro del criterio (correspondiente al 5,3 por ciento), pero solamente en una docena de ellas se había diagnosticado fibromialgia.
En base a los resultados del estudio, los científicos calculan que 6,4 por ciento de las personas mayores de 21 años del condado de Olmsted padece fibromialgia, cantidad muy superior a los diagnósticos oficiales de la enfermedad.
La fibromialgia es más común entre las mujeres, pero los hombres también pueden contraerla. El estudio descubrió que la discrepancia entre el número de personas con síntomas de fibromialgia y la cantidad realmente diagnosticada era mucho mayor entre los hombres. Según las respuestas de la encuesta, los hombres padecían la afección veinte veces más de lo diagnosticado, mientras que las mujeres padecían fibromialgia tres veces más que los casos diagnosticados.
“Es importante diagnosticar la fibromialgia porque existen tratamientos eficaces para el trastorno”, comenta el coautor del estudio, Dr. Daniel Clauw, director del Centro del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan para Investigación sobre el Dolor Crónico y el Cansancio.
Los estudios también revelan que el diagnóstico adecuado de la fibromialgia disminuye el costo de la atención médica, porque estas personas suelen requerir menos pruebas de diagnóstico y referencias a otros profesionales para descubrir la causa del dolor, añade el Dr. Clauw.
El estudio se financió gracias al premio R01AG034676 del Instituto Nacional del Envejecimiento y al Centro de Mayo Clinic para Actividades de las Ciencias Traslacionales, que es parcialmente financiado por el subsidio RR024150 de los Institutos Nacionales de Salud.

Fuente: Mayo Clinic-www.vidaysalud-com

Estrategia de Atención al Paciente con Fibromialgia

Coordinar a las diversas disciplinas médicas involucradas en la fibromialgia puede evitar su cronificación y conseguir un manejo eficiente.

17/05/2013 NOTA DE PRENSA3 comentarios

Las personas afectadas por fibromialgia son pacientes muy complejos con dolor crónico y extenso en el cuerpo, asociado a trastornos del ánimo, del sueño, de la concentración, con fatiga rápida y otros síntomas. Sus consecuencias son psicológicas, sociales (laboral, familiar), de discapacidad física y, en definitiva sufren de un gran deterioro de su calidad de vida.

Sin embargo, su abordaje multidisciplinar sigue siendo una asignatura pendiente a pesar de que, como apunta la doctora Ana Coarasa, presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina Física y Rehabilitación (SMAR), “dado que el tratamiento es multimodal (psicológico, farmacológico, rehabilitador), coordinando a las diversas disciplinas médicas involucradas se puede evitar la cronificación y conseguir un manejo eficiente del proceso”.

Sobre todo ello se habló enla II Jornada FormativaMultidisciplinar sobre Estrategia de Atención al Paciente con Fibromialgia, dirigida a especialistas en Rehabilitación, Reumatología y Psiquiatría, médicos de Familia y organizada por la SMAR en Zaragoza, en la que también se trataron los últimos avances sobre el tema.

Y es que los conocimientos sobre esta enfermedad han evolucionado rápidamente en los últimos años y, gracias a las técnicas de neuroimagen (como la resonancia magnética) y los estudios neurofisiológicos, se están realizando mapas de las zonas cerebrales que tienen modificaciones en estos pacientes “Hay evidencia de alteraciones anatómicas en receptores del dolor y se ha determinado el papel de algunos neurotransmisores en el sistema nervioso. En el terreno terapéutico hay fármacos que han demostrado su utilidad, así como otros tipos de tratamiento, como por ejemplo el ejercicio aeróbico suave” así se concluye de las ponencias de los expertos en la citada jornada.

En cuanto a la forma en que se podría mejorar la atención al paciente con fibromialgia, entiende que aún se deben articular medidas que faciliten la coordinación de los servicios médicos implicados, y ordenen el proceso para su gestión eficaz. “La mejoría de los circuitos de derivación desde atención primaria a especializada y entre las diferentes especialidades implicadas, con base en la evidencia científica y recomendaciones, permitiría un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado. Una parte significativa de estos pacientes, cuando acude al especialista, son de larga evolución y están ya severamente discapacitados”. Así lo asegura la doctora Coarasa, quien además es responsable del Servicio de Rehabilitación del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza.

La Medicina Físicay Rehabilitadora puede beneficiar a estos pacientes, coordinando la atención necesaria para reducir la discapacidad y mejorando la función del sistema musculoesquelético en los afectados, que suele estar mermada. Así, logra beneficios y aumenta la capacidad de realización de las actividades cotidianas del paciente así como a conseguir la autonomía. “Se establecen programas de ejercicio terapéutico con cargas de trabajo y modalidad selectiva según el paciente y su situación clínica, y se seleccionan algunos medios físicos según la evidencia y cómo y cuándo combinarlos, descartando otros no útiles en la actualidad. También interviene mediante el manejo del dolor crónico; además valoramos los aspectos sociolaborales y realizamos educación del paciente. Por supuesto la rehabilitación contribuye rea lizando estudios clínicos científicos para identificar los mejores tratamientos de la medicina física”, concluye la médico especialista.

Se estima que la fibromialgia afecta a entre el 2% y el 4% de la población y tiene un gran impacto económico: supone un coste total de 8.654 euros por paciente y año (estudio Epifac).

Entre un 2 y un 3% de población podría padecer fibromialgia en España

La fibromialgia se manifiesta con dolor persistente o fatiga extrema
Los tratamientos dependen de cada caso, y no hay una terapia efectiva
Podría producirse por una disfunción del procesamiento de la señal dolorosa en el sistema nervioso central

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que entre un 2 y un 3% de la población española podría padecer fibromialgia. Se trata de un grupo de síntomas y signos que se caracteriza por dolor persistente, por fatiga extrema y alteraciones del sueño, lo cual afecta muy seriamente a la calidad de vida de los pacientes.

Según ha explicado la SEN en un comunicado, es la segunda causa de consulta en los servicios de Reumatología pero cada vez es más común que personas que padecen cuadros de fibromialgia se deriven a los servicios de Neurología.

La fibromialgia suele llevar asociada el padecimiento de migraña u otro tipo de cefaleas, al menos en el 80% de los casos, señala la SEN. También trastornos del sueño (93%) o problemas de memoria (89%), ya que se cree que está producida por cambios funcionales en el sistema nervioso central de los pacientes.

El inicio de los primeros síntomas suele situarse entre los 20 y 40 años de edad y hay claramente un predominio femenino: entre un 3 y un 6% de las españolas podrían padecen fibromialgia.

Consecuencias de la fibromialgia
“Las repercusiones personales, familiares y sociales de la fibromialgia son muy importantes, por la discapacidad que genera, por el número de pacientes que la sufren y los que aún están sin diagnosticar, y por la ausencia de una terapia efectiva en muchos de los casos”, ha señalado el doctor José Mª Gómez Argüelles, coordinador del Comité ad-hoc para el Estudio de la Fibromialgia de la SEN.

“Por lo tanto, es deseable no solo un aumento de la investigación en este campo, sino avanzar en el diagnóstico y abordaje de esta enfermedades”. Según indica la SEN se estima que 3 de cada 4 pacientes con cuadros de fibromialgia está sin diagnosticar, y que el 48% de los pacientes padece una discapacidad moderada o severa, un 10% discapacidad muy severa y un 20% afirma no poder ir a trabajar nunca o solo algunos días.

La importancia del diagnóstico
“Cuando un paciente con fibromialgia acude a la consulta de un neurólogo, generalmente, ya ha visitado a múltiples especialistas que han tratado de buscar soluciones a sus síntomas. Diagnosticar la fibromialgia sigue siendo complicado ya que no existe ninguna prueba de laboratorio o radiológica para esta enfermedad, pero esto también ocurre en otras patologías neurológicas, como por ejemplo la migraña”, ha explicado Gómez Argüelles.

No existe ninguna prueba de laboratorio o radiológica para la fibromialgia
“Existe aún mucho desconocimiento de estas patologías y muchos de los síntomas son comunes de otras enfermedades. Además, todavía existen muchas incógnitas sobre cuál puede ser el origen de la fibromialgia”, ha indicado.

Este experto ha apuntado que la mayoría de los estudios recientes indican que la fibromialgia ocurre por una disfunción del procesamiento de la señal dolorosa en el sistema nervioso central. “Es como si se amplificase cualquier estímulo en el cerebro de estas personas, de ahí que se encuadre esta patología dentro de lo que ahora se denominan síndromes de sensibilización central, donde también entrarían cuadros como el síndrome de fatiga crónica o el síndrome del intestino irritable”, comenta el doctor.

Tratamiento de la fibromialgia
El tratamiento de la fibromialgia tiene que abordarse de forma individualizada, ya que aunque actualmente no existe ningún tipo de terapia que consiga eliminar la enfermedad.

Se pueden llevar a cabo medidas para mejorar los cuadros de dolor y tratar muchos de los problemas asociados a esta dolencia. “Los pacientes con fibromialgia no experimentan de igual forma la enfermedad.

Existen distintos grados y una amplia variedad de problemas asociados que hay que intentar tratar: con fármacos que modulen el sistema nervioso central, ejercicio o psicoterapia”, concluye el doctor José Mª Gómez Argüelles. “Lo que está claro es que los analgésicos convencionales, que suelen ser la primera opción terapéutica, no son eficaces“, ha rematado.

Luces y sombras de la fibromialgia

Lo peor no es el dolor físico, sino la incomprensión de la gente, incluso de muchos médicos que aún no creen que la fibromialgia sea una enfermedad real. El desconocimiento y el escepticismo llega a tales niveles que “inspección médica me denegó la incapacitación a pesar de tener los informes firmados por sus propios médicos sobre la mesa”, atestigua María Teresa, una mujer de 60 años afectada por fibromialgia y fatiga crónica. “Tuve que llevarles a juicio y ahora me han reconocido la incapacidad absoluta, aunque no es definitiva porque inspección ha recurrido la sentencia”.

Una batalla tras otra. Esta última empezó cuando su marido murió, hace seis años. “Tenía la enfermedad de Huntington y cuidé de él hasta el final. Antes, también cuidé de su padre, que tenía la misma afección”. Con todo el estrés que soportaba, la fibromialgia se mantenía camuflada. “Tenía dolores y me encontraba muy cansada, pero la doctora lo achacaba a mi situación familiar”. Cuando se quedó sola, su estado de salud empeoró.

Después de un periplo por las consultas de varios médicos, se confirmó que lo que tenía no era estrés, sino fibromialgia, una enfermedad crónica que, según la Sociedad Española de Neurología, afecta a unos 900.000 españoles (el 2,4% de la población), sobre todo a mujeres (95% de los casos). Según los expertos, el rasgo principal es el dolor crónico extenso, también la percepción de fatiga y otros síntomas de la esfera cognitiva y emocional con una repercusión significativa sobre la función y sus actividades cotidianas, tanto en el ámbito del hogar, el laboral y de ocio.

Dolores que ‘mortifican’

“Los dolores me mortifican porque son constantes, sobre todo en la espalda, los hombros, los brazos y las cervicales”, describe Mª Teresa, que trabajaba de dependienta en una tienda de alimentación hasta que al final la despidieron. “Tenía que cargar mucho peso y estar muchas horas de pie, no pudieron asumir las bajas que causaba mi enfermedad”. Y en casa, empieza cada día con un enorme esfuerzo: “Siempre me levanto cansadísima. Me cuesta mucho ponerme en marcha y, aunque intento hacer cosas, muchas veces no puedo ni moverme del sofá, ni siquiera soy capaz de hacer la cama”. La verdad, confiesa, “no recuerdo un sólo día que me sintiera bien, con energía”.

Precisamente porque sus dolores y su malestar no se ven en ninguna prueba diagnóstica, muchos médicos se muestran incrédulos ante esta realidad. “El problema es el desconocimiento que hay sobre los mecanismos del dolor específicos de esta patología”, afirma Antonio Collado, reumatólogo y coordinador del Comité de la Fundación de Afectados y Afectadas de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. Pero esto está cambiando: “Cada vez hay más profesionales interesados y más investigación. De hecho, nuestro país es el cuarto del mundo en estudiar la fibromialgia y la fatiga crónica”, dos condiciones que suelen ir unidas.

Gracias a este esfuerzo científico se está viendo que estos pacientes tienen el sistema nociceptivo (encargado de detectar y procesar la sensación dolorosa) alterado, “lo que hace que cualquier factor de su vida normal, sobrecargas físicas o emocionales, aumente el dolor”, explica el especialista. Es decir, el problema no sólo estriba en el sistema nervioso central (el modo en el que el cerebro y la médula reciben y transmiten las señales dolorosas).

Nuevas guías de manejo

Aunque queda mucho por conocer sobre el mecanismo del dolor que subyace en la fibromialgia, la causa que lo provoca y el tratamiento, ya se empieza a notar que “los nuevos hallazgos aumentan la sensibilidad de los profesionales médicos”, señala el doctor Collado, también jefe de la Unidad de Fibromialgia del Hospital Clínic de Barcelona.

En Canadá, por ejemplo, un grupo de galenos de la Universidad McGill acaba de publicar una revisión en ‘Canadian Medical Association Journal’ en la que proponen nuevas guías de manejo. Entre los puntos más destacables, sugieren que sean los médicos de cabecera, en lugar de los reumatólogos, quienes diagnostiquen y realicen el seguimiento de esta enfermedad.

“Ante la alta prevalencia de la fibromialgia, los reumatólogos están desbordados”, advierte Mary-Ann Fitzcharles, una de las autoras del trabajo. Según la canadiense, los médicos de cabecera están más accesibles y, con una formación adecuada, son perfectamente capaces de manejar a estos pacientes. Para el diagnóstico, y teniendo en cuenta los estudios realizados hasta el momento, deben prestar especial atención a los siguientes síntomas: dolor extendido, fatiga, problemas de sueño, alteración de la memoria, cambios de humor, deprensión, ansiedad y migrañas.

“Sólo cuando haya dudas, conviene consultar al especialista”, reza el artículo. En cuanto al tratamiento, los expertos de la revisión hacen hincapié en los beneficios que la literatura científica dice que tienen las intervenciones no farmacológicas. Por ejemplo: el ejercicio, las técnicas de relajación y la terapia cognitivo conductual. Respecto a la medicación, el galeno debería evaluar cada caso, aunque el abanico no es muy amplio, se reduce a los neuromoduladores y los analgésicos.

El manejo en España

En España, asegura el doctor Collado, “tenemos unas guías similares, publicadas en la página web del Ministerio de Sanidad. También apostamos por un papel más relevante del médico de atención primaria. Nosotros podemos ayudar en caso de dudas”. Hay que tener en cuenta, agrega, que “el abordaje de esta enfermedad es multidisciplinar. No está clasificada en ninguna especialidad concreta”.

Pero si los médicos de cabecera se implican, probablemente se reduzca el retraso en el diagnóstico, que actualmente se sitúa entre los seis y siete años, según el primer estudio epidemiológico (EPIFFAC) que se acaba de presentar con motivo del Día Internacional de la Fibromialgia sobre el impacto familiar y laboral de la fibromialgia en España. “Los pacientes aguantan los primeros síntomas de dolor y, por otro lado, los médicos pueden no darle excesiva importancia hasta que la persona está muy afectada”, puntualiza Collado. Para facilitar su labor, “estamos intentando consensuar criterios diagnósticos para que el médico de cabecera pueda detectar más fácilmente a los pacientes con fibromialgia.

Se trata de que los médicos se impliquen más y los pacientes se sietan más atendidos y mejor tratados. El estudio EPIFFAC, basado en los testimonios de 325 personas, revela que casi el 33% de los pacientes no está satisfecho con su médico, fundamentalmente por el desinterés que muestra. “Cuando tu entorno no te cree, ni siquiera el médico, te sientes muy débil e indefensa”, relata Mª Teresa. Al igual que ella, el 30% de los afectados acude al psiquiatra. “Siempre digo que mi estado de ánimo se debe a la impotencia de estar desprotegida. Si la enfermedad estuviera más reconocida, no necesitaríamos tratamiento psiquiátrico”.

Otra de las consecuencias de la falta de interés que aún padece esta enfermedad el coste económico. Según el estudio español, que se expondrá en un simposium sobre fibromialgia en julio, los pacientes pierden alrededor de 1.000 euros mensuales de poder adquisitivo. Como recuerda el doctor Collado, el coste total por persona y año (incluyendo el gasto sanitario directo y los gastos asociados a la discapacidad que produce -supone el 70% del total-) oscila entre 9.000 y 12.000 euros.

Fibromialgia: detectá los signos de alerta

El 12 de mayo es el Día Mundial de esta enfermedad, que se caracteriza por el dolor musculoesquelético, y la padecen del 3 al 6% de las mujeres de entre 20 y 50 años. Te contamos de qué se trata y cuáles son los síntomas a tener en cuenta.
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El 12 de mayo es el Día Mundial de la Fibromialgia, una enfermedad que se caracteriza por el dolor crónico y generalizado que se localiza en los músculos, las articulaciones y los tendones. Su origen es desconocido: no existen otras enfermedades o alteraciones que la expliquen. La padecen, dependiendo de la población estudiada, entre el 3 y el 6% de las mujeres de entre 20 y 50 años.

Está reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales, por ejemplo, por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992. Constituye un problema sanitario que afecta la calidad de vida.

Aunque no es una enfermedad mental, alrededor del 30% de los pacientes sufren ansiedad o depresión de forma preexistente, o muchas veces secundaria. “Esto genera un círculo vicioso negativo que paulatinamente afecta todas las áreas de desempeño de la persona, e incluye lo laboral, lo social y lo familiar”, explica la doctora Evangelina Melgar, coordinadora de la Clínica de Fibromialgia del Departamento de Neuropsiquiatría de INECO. Además, suele impactar en el trabajo al causar ausentismo y licencias prolongadas.

¿Cómo se detecta?

Hasta el momento el diagnóstico se basa en los antecedentes clínicos del paciente y en una detallada exploración física. No puede diagnosticarse mediante pruebas de laboratorio ni radiografías y biopsias musculares.

Es una enfermedad que generalmente tarda en diagnosticarse porque los pacientes conviven con el dolor mucho tiempo, sin consultar. “Algunos profesionales todavía no conocen bien la patología y tienden a minusvalorar el dolor. Lo atribuyen al estrés, a otras patologías psiquiátricas o a diversas circunstancias”, sostiene Melgar.

Terapias que ayudan

Hasta el momento no existe un tratamiento curativo. Sí hay evidencia de resultados positivos con métodos interdisciplinarios, que son eficaces en la reducción de los síntomas. Se realizan programas de ejercicios aeróbicos, ejercicios de fortalecimiento muscular y de estiramiento, reeducación de la postura global, técnicas de relajación, mindfulness, psicoterapia cognitivo conductual, musicoterapia, terapia ocupacional, entre otros.

Desde el punto de vista farmacológico existen algunas drogas aprobadas que han demostrado eficacia en el manejo de los síntomas.

Estos tratamientos, organizados en programas interdiscipliarios diseñados en forma personalizada, permiten que el paciente y su familia logren una calidad de vida satisfactoria.

Los síntomas de alerta

* El dolor es el principal signo a detectar. Se siente en cuello, hombros, codos, tórax, rodillas, región lumbar, muslos y caja torácica. Puede ser leve o intenso, puede sentirse profundo, punzante o urente. Las articulaciones en sí no se afectan, aunque se puede sentir que el dolor viene de allí. Tiende a ser peor al despertarse y mejora durante el día. Empeora también en situaciones de estrés, ansiedad o ante un clima húmedo o frío.

* Agotamiento o fatiga crónica.

* Síndrome de colon irritable.

* Trastornos del sueño.

* Síndrome de vejiga irritable.

* Rigidez en el cuerpo.

* Cefaleas.

* Malestar abdominal.

* Hormigueos.

* Entumecimiento.

* Mareos.

* Dificultad para concentrarse o para retener información.

Menopausia y sensibilidad al dolor en mujeres con fibromialgia

‘Mis dolores comenzaron cuando se fue mi menstruación’. Este es un comentario que puede encontrarse con frecuencia en mujeres que sufren fibromialgia. Esta patología caracterizada por síntomas como dolor crónico generalizado, fatiga intensa, cambios anímicos y dificultades en la concentración y la memoria, tiene preferencia por la mujer, habiéndose relacionado con el déficit de estrógenos.

Diversos estudios han descrito que las mujeres con fibromialgia empiezan con la sintomatología pre-menopáusica antes que las mujeres sanas, y que la menopausia se asocia frecuentemente tanto al inicio de la fibromialgia como a su empeoramiento cuando la enfermedad ya está presente.

Además, el embarazo o el período post-parto también se han relacionado con una mayor intensidad de los síntomas de esta patología de dolor crónico.

Una publicación reciente en la revista Clinical Rheumathology describe la investigación realizada por un equipo de la Universidad de las Islas Baleares.

Este trabajo es el primero en analizar la relación entre la edad de comienzo de la menopausia y la sensibilidad al dolor en una muestra de mujeres aquejadas de fibromialgia. Los investigadores encontraron que el grupo de pacientes que había perdido su menstruación antes de los 49 años mostraba mayor sensibilidad tanto al dolor como a otros estímulos que otras pacientes cuya menopausia fue más tardía y también que un grupo de mujeres sanas.

Podría plantearse, según los autores, que la menor exposición a los estrógenos suponga una influencia en la hipersensibilidad al dolor en estas pacientes, la cual podría relacionarse con el agravamiento de los síntomas de esta enfermedad.

Fuente: Muy Interesante